Las hermanas Garde

03.10.2011 16:28

Las hermanas GardeLas hermanas Garde, comparten una afición :el fútbolMaite  juega en la 1ª División en el Lagunak y Beatriz en el Lacturale Orvina de Futsal, ambas militan en las máximas categorías.

A continuación les dejamos una entrevista con ambas que publica hoy el Diario de Noticias:

MAITE GARDE Defensa del Lagunak y BEATRIZ GARDE Ala-pívot del Lacturale Orvina

Ambas se dedican en cuerpo y alma a su pasión por jugar a fútbol. Después de más de diez años dando patadas a un balón, dos lesiones importantes y compaginar los estudios y el trabajo con el fútbol, continúan en este mundo gracias al apoyo de su familia y, en concreto, el de su padre.

¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del fútbol?

Maite Garde: Empezamos a jugar en el colegio con los chavales y como no nos podían hacer ficha, solo entrenábamos. Hasta que nos enteramos que en Burlada había un club que tenía equipos de chicas en fútbol sala. Y con 9 y 11 años nos fuimos a jugar al Burladés, donde estuvimos unos tres años. Después nos llamaron de Amaya para seguir jugando en pista y con los años subimos a campo.

Beatriz Garde: Hemos ido siempre juntas. Pero desde los 15 hasta los 18 yo no pude jugar porque me lesioné y entre que estuve esperando a la operación y después la recuperación, al final, lo dejé por un tiempo. Volví con 19 años al Amaya, donde estuve hasta los 20-21 y ya empecé a jugar a fútbol sala en el Orvina.

Su padre es entrenador de Boscos, ¿ha influido en su afición por el fútbol?

M.G.: Si jugamos a fútbol es por nuestro aita. Clarísimo.

B.G.: Desde siempre.

M.G.: Me acuerdo que tendríamos 3 y 5 años y, cuando él jugaba los domingos, nos llevaba a verle y nos dejaba con el balón. Además, mi aita y mi ama están encantados de que sigamos con el fútbol y que no lo dejemos.

Y su hermana mayor no juega al fútbol, ¿no?

B.G.: Raquel no juega, le da más al baloncesto.

M.G.: Pero le gusta, es socia de Osasuna. Y piensa que tenemos un gran mérito. Por mi padre nos ha gustado el fútbol a las cuatro. Mi ama al final no se pierde ningún partido nuestro. Nunca. Vienen siempre a vernos.

Y ¿qué piensan sus amigos de todo el tiempo que dedican al fútbol?

M.G.: Los amigos y los compañeros del trabajo piensan que tenemos mucho mérito. Al final, metes muchas horas entre entrenamientos, viajes... y realmente lo hacemos por amor al arte. Es duro, pero es lo que nos gusta. Aunque en comparación con los chicos, nosotras tenemos que trabajar y estudiar a la vez, cosa que ellos no, porque les pagan dinero.

B.G.: Al ser chica es más difícil, tienes que sacrificar más cosas. Entrenas 3-4 días a la semana y luego el fin de semana también estás ocupada, porque si juegas fuera el sábado, vas el viernes y vuelves el domingo. Echas todo el fin de semana, pero es lo que hay.

Beatriz, ¿cuándo se planteó el cambio a fútbol sala?

B.G.: Cuando estaba con el Amaya a veces entrenábamos en pista y la verdad es que a mí siempre me ha gustado mucho. Pero como estaba a gusto con la gente, aguanté. Sin embargo, en el momento que Mai se fue a Irún me cambié a fútbol sala.

Llevan más de diez años en el fútbol, ¿cómo lo consiguen?

M.G.: Con el paso de los años somos pocas las que seguimos jugando a fútbol. Te tiene que gustar este deporte como nos gusta a nosotras, porque muchas de las que empezaron con nosotras no continúan. Llevamos jugando desde los 9 años y con una dedicación total. Lo haces porque te gusta.

A pesar de que las dos se han lesionado de gravedad...

M.G.: Tiene mérito que después de las dos lesiones que hemos tenido sigamos jugando. Porque conozco mucha gente que lo ha dejado en esa situación. Es muy duro.

B.G.: Sí, porque pierdes la confianza y vas con miedo a la hora de meter la pierna.

¿Se veían de pequeñas donde están ahora?

B.G.: Yo no. Pero con el paso del tiempo te vas dando cuenta de que se puede llegar a lo más alto. Cuando estábamos en el Amaya, por ejemplo, quería jugar en uno de los mejores o en el mejor.

M.G.: Cuando te empiezan a llamar de la selección, ves que hay mucho más allá, que puedes llegar a más... Aunque es muy difícil llegar a Primera. Lo que tenía claro es que si quería jugar en Primera, en Navarra y al fútbol, tenía que ser en el Lagunak.

B.G.: Y yo en sala igual. Si quería estar en lo máximo, tenía que ir al Orvina.

Si no coinciden sus partidos, ¿van a ver cómo juega la otra?

B.G.: Sí, siempre. Cuando jugamos en casa las dos podemos ir a vernos porque yo juego el sábado por la tarde y Mai el domingo. Pero si coincide que una de las dos jugamos fuera es más difícil.

¿Son muy críticas?

M.G.: Sí, nos metemos un poco de cañita, pero en plan bien. Al final, hemos jugado muchos años juntas y sabemos lo que hay, entonces le digo tanto cuando lo hace bien, como cuando no lo hace tan bien.

¿Qué destacaría de Maite como jugadora?

B.G.: La lucha y la fuerza que tiene dentro del campo. Para mí en el campo es una jugadora 10. Siempre está a muerte en los partidos. Empieza el encuentro y ya está en tensión. Es muy seria dentro del campo.

Y ¿qué destacaría de Bea?

M.G.: Para ser hermanas, somos muy diferentes jugando, porque todo lo que tiene ella, no lo tengo yo y todo lo que tengo yo, no lo tiene ella. Bea tiene sobre todo técnica y que, cuando quiere, es de las mejores del equipo.

¿Quién ganaría en un uno contra uno?

B.G.: Igual le... le haría un regatillo, pero luego ella me entraría y al suelo.

M.G.: Somos muy diferentes. Mi aita siempre dice que si nos juntamos las dos, si fuésemos una... sería la jugadora completa. Pero lo que está claro es que Bea tenía que acabar en fútbol sala, porque es más huevona.

B.G.: Cuando estaba en campo, a veces, jugaba a gusto y otras sin genio. En cambio, Mai siempre está bien.

Si tuviese qué elegir entre el campo y la pista, ¿con cuál se quedaría?

B.G.: Me quedo con el fútbol sala. En la pista estoy mucho más con el balón, es más intenso y menos tiempo que en campo. Por eso me gusta más.

M.G.: Yo me quedo con el campo, está claro. Aunque ahora Primera es una categoría muy dura, ya que hay unos equipos muy buenos con mucho presupuesto. Pero da gusto porque te enfrentas con lo mejor.

Entonces, Maite, ¿se cambiaría a fútbol sala?

M.G.: Ya me pica Bea alguna vez.

B.G.: Yo sí que le veo en sala. Y le dije si quería venir al Orvina. De aquí a un año o dos le veo jugando en fútbol sala.

M.G.: A mí, sinceramente, me gustaría volver a jugar con mi hermana, volver a jugar juntas. Y me pica la curiosidad de probar esta modalidad. En verano juego torneos y me gusta mucho. Pero estoy contenta con la experiencia de este año con el Lagunak.

Beatriz, ¿volvería a campo?

B.G.: Yo no volvería.

M.G.: Sé que Bea no vuelve. Pero igual en fútbol sala...

B.G.: En sala jugando juntas, yo sí que te veo.

De aquí a unos años, ¿dónde se ven dentro del mundo del fútbol?

M.G.: A mí el fútbol me gusta mucho más que a mi hermana. Y no me importaría intentar ser entrenadora, pero no me dedicaría exclusivamente a ello, serían horas a parte de lo que es mi trabajo.

B.G.: Yo no me veo como entrenadora, a mí lo que me gusta es jugar.

Les queda alguna meta por conseguir en el mundo del fútbol?

M.G.: No, yo sé que donde estoy ahora, estoy bien. Quizá no me importaría, como ya he dicho, probar sala. Pero nada más. A la selección española no aspiro y estamos las dos en la máxima categoría, así que poco más. Aspiro, en el fondo, a seguir jugando y no lesionarnos.

B.G.: Yo igual. Para mí ya he llegado al máximo. Y estoy contenta por estar donde estoy.

A pesar de todo, Lagunak apoya mucho el fútbol femenino, ¿no?

M.G.: El Lagunak en Navarra apuesta por nosotras sin ninguna duda, pero a nivel nacional cuesta mucho competir contra equipos como el Barça. Las mejores jugadoras se mueven por dinero, si un año están en un equipo y al siguiente otro les ofrece más, se van con ellos. Y al final en Navarra no funciona así, nadie viene por dinero. Lo mejor de navarra está en el Lagunak, pero también hay muchas jugadoras que están fuera.

Y el Lacturale Orvina también apuesta muchos apoyos, ¿no?

B.G.: En Navarra se está apostando mucho por el Orvina, la verdad. Además, este es nuestro segundo año en Primera División, conocemos más la categoría y hemos hecho buenos fichajes. Pero a nivel nacional es distinto.

M.G.: A nivel nacional las dos ligas están muy marginadas. La situación tiene que mejorar, sobre todo por el esfuerzo que supone para nosotras. Tenemos méritos, no para cobrar lo que cobra un hombre, pero sí para que valoran un poco lo que hacemos. Dedicamos el mismo tiempo que un profesional y nosotras no tenemos ni ficha profesional ni nada de eso. Sé que a nosotras no nos va a tocar, pero por lo menos nos gustaría que a las txikis, a las que vienen por detrás, tengan un futuro mejor en el mundo del fútbol.

Beatriz, ¿cree que le irá bien este año a Maite en el Lagunak?

B.G.: Sí. Le fui a ver al primer partido en Barañáin y para mí fue la mejor del encuentro. Creo que en el Lagunak se va a salir. Y al equipo también le irá bien, aunque al principio les ha tocado tres rivales fuertes, pero seguro que sí.

M.G.: Para el Lagunak, conseguir la permanencia es lo más, porque hay equipos muy buenos. Nosotras aspiramos a la permanencia, que es como ganar la Liga. Además, en ganas no nos gana nadie.

Maite, ¿y a Beatriz le irá bien?

M.G.: Yo siempre le animo a que siga, a que no lo deje, que ni se lo plantee, porque le queda mucho todavía. Y ya le dije que este año se va a salir en el equipo. Sabe que si quiere y le echa ganas va a jugar. Y al equipo lo veo muy bien.

B.G.: Creo que este año vamos a estar mejor que el pasado, porque hemos hecho nuevos fichajes. Y hemos empezado bien la liga.