"Una piedra con muchos kilos de osasunismo". La piedra de Ángel María Rípodas Garayoa.

06.11.2016 16:45

Curiosa noticia la que ha publicado hoy el Club Atlético Osasuna en su página web. Os la replicamos a continuación:

"Desde que Osasuna juega en El Sadar, sólo he faltado cuatro partidos, al resto he acudido a todos", cuenta Ángel María Rípodas Garayoa, un pamplonés nacido en 1951 que aún recuerda por dónde saltaban los jugadores en el antiguo campo de San Juan o dónde se sentaba él cuando era un infantil.

Osasunista desde que tiene uso de conciencia, Ángel Mari decidió hacer un regalo al club de sus amores. "Cuando Miranda era presidente, les regalé un escudo de madera que creo que está en la sala de trofeos de El Sadar", le cuenta Rípodas al capitán Miguel Flaño que, en nombre de toda la entidad, quiso charlar unos minutos con él y agradecerle su trabajo. Sin embargo, años después decidió volver a ponerse manos a la obra y entregar, de forma totalmente voluntaria, una enorme piedra con un escudo de Osasuna tallado a mano.

Esa relevancia se convirtió en el mayor de los agradecimientos que recibió Ángel María Rípodas quien, asegura, pasó "ocho horas diarias de rodillas durante tres meses" para niquelar esta obra maestra. Tal y como recuerda, el ex entrenador Javi Gracia le reconoció esa labor desinteresada. "Me pidió sacarse una foto conmigo en la piedra", explica Rípodas mientras muestra la foto que todavía tiene de fondo de pantalla en su smartphone.

Todo un orgullo

Ángel María Rípodas, que entiende la humildad como única forma de ser, intenta evitar cualquier halago que recibe por su obra y recalca una y otra vez que para él es un orgullo que la gente le diga tantas cosas buenas sobre lo que hizo. "Lo hice porque quería y no porque me lo pidiera nadie. Me pareció buena idea hacerle esto a Osasuna porque un escudo de piedra queda muy bonito", añade.

Como ejemplo de su humildad, él mismo cuenta que al principio hubo gente que ni siquiera sabía quién había sido el autor de la obra pero que, finalmente, se conoció que había sido él. Sobre su escultura, cuenta: "Para mí es un orgullo verla ahí cada vez que vengo a Tajonar. Suelo venir mucho aquí y me da alegría verla ahí puesta". Sin embargo, lamenta que ahora ya no tiene tanto tiempo para ir a las instalaciones rojillas porque tiene unos animales en el pueblo que debe cuidar a las mañanas, que es cuando entrena el primer equipo.

A sus 64 años, para Ángel María Rípodas el mayor agradecimiento que jamás podrá recibir es que el club de sus amores mantenga, vigilando la puerta de acceso a Tajonar, la piedra que más kilos de osasunismo posee.