El fisioterapeuta de Osasuna Pedro del Villar se jubila tras 38 años.

30.10.2019 21:55

Tras 38 años trabajando para el Club Atlético Osasuna, el fisioterapeuta Pedro del Villar se ha jubilado y ha puesto punto y final a su actividad profesional en la entidad rojilla. 

Natural de la localidad navarra de Beire, a sus 61 años, llevaba toda una vida ligado al equipo de sus amores. Sus inicios en el club fueron como futbolista, cuando llegó a Osasuna Promesas procedente del C.D. Erriberri e incluso fue citado para un encuentro por Francisco Javier García Verdugo para un partido de la Copa del Rey - Campeonato de España con el primer equipo. Una lesión de rodilla le obligó a abandonar su carrera deportiva, pero allí inició otra vinculado a la salud.

"Entonces estaba estudiando enfermería y el club me llamó para trabajar aquí como asistente técnico sanitario (ATS). Las cosas han cambiado mucho. Entonces estábamos Carlos Encaje, que se encarga del primer equipo, y yo de la cantera. Empecé en el 81. Además, ese año empecé a viajar con el Promesas y hacía cada mes dos viajes con el Promesas, un partido en casa con el Promesas y un viaje con el primer equipo, con lo que hacía tres domingos fuera y uno en casa al mes. Ahora el jugador demanda mucho. Hay que estar más encima y por eso hace falta más personal", explica Del Villar en una entrevista que puede verse de forma íntegra en el canal de YouTube de Osasuna.

Son muchos los amigos que ha dejado a lo largo de estos años, entre los que destaca a "muchos de casa" y "de fuera el que más el uruguayo, Pablo García". También se lleva recuerdos inolvidables, entre los que destaca la respuesta de El Sadar a dos goleadas en contra. "Precisamente en dos derrotas en casa es cuando más me ha emocionado la afición que tenemos. Íbamos perdiendo 1-6 y se puso todo el campo a animar y se me pusieron los pelos como… y otro con 1-5. Eso se te queda grabado", afirma.

Sobre su jubilación después de tantos años en la rutina de Osasuna, Del Villar expresa sus sensaciones. "He notado como una cierta liberación. Antes me acordaba todos los días del partido: hay que ganar, por lo menos no perder, tenemos que sumar… y ahora no me acuerdo nada más que cuando llega el partido. Y quiero que gane, por supuesto. Pero sólo me acuerdo durante el partido y luego me olvido", admite.